MONOGRAFÍA METEOROLÓGICA · EL TIEMPO SEVILLA
Nieblas y brumas en el valle del Guadalquivir
Formación, tipos, condiciones e incidencia
En el valle del Guadalquivir, la humedad de las capas bajas, el enfriamiento nocturno y la configuración del relieve favorecen los episodios de niebla durante el semestre frío. Este compendio examina su formación, sus tipos, su distribución y su incidencia, e incorpora un análisis de observaciones aeronáuticas e imágenes de satélite centrado en Sevilla y su entorno.

Sobre el estudio y las fuentes
Este compendio desarrolla el documento «Nieblas y brumas en el valle del Guadalquivir», octubre de 2026. Su texto, tablas, fórmulas y recursos gráficos se han adaptado íntegramente a la lectura en pantalla.
El estudio utiliza definiciones de la OMM y la OACI, climatología oficial de AEMET, bibliografía científica y análisis propios de observaciones METAR e imágenes MODIS. Los periodos de observación, el procedimiento de análisis y sus limitaciones se describen en los anexos C y D.
Las fotografías y las imágenes de terceros mantienen los créditos y las condiciones de licencia señalados en los pies de figura y en el anexo E. Los esquemas y gráficos de elaboración propia se reproducen como parte del documento original.
Índice de contenidosDiez capítulos, introducción y cinco anexos. Acceso directo a los capítulos y anexos.
1. ¿Qué es la niebla?
2. La física de la niebla
- 2.1 Saturación: cuánto vapor cabe en el aire
- 2.2 El punto de rocío, la cifra que hay que vigilar
- 2.3 Núcleos de condensación: por qué la neblina llega antes que la niebla
- 2.4 De qué está hecha una niebla
- 2.5 Por qué no se ve: la física de la visibilidad
- 2.6 El motor nocturno: el balance de radiación
- 2.7 La inversión térmica de las noches de niebla
- 2.8 El viento justo
- 2.9 La niebla se alimenta a sí misma
- 2.10 Rocío, escarcha y niebla: competidores por el mismo vapor
3. Tipos de niebla
- 3.1 Niebla de radiación
- 3.2 Niebla de valle o de acumulación de aire frío
- 3.3 Niebla de advección
- 3.4 Niebla de advección-radiación
- 3.5 Niebla de evaporación o de vapor
- 3.6 Niebla frontal o de precipitación
- 3.7 Niebla de ladera o de montaña
- 3.8 Niebla por descenso de estratos
- 3.9 Niebla engelante
- 3.10 Calimas, humos y otros enturbiamientos secos
- 3.11 Resumen de tipos
4. El escenario: un valle abierto al Atlántico
5. Las situaciones que traen la niebla
6. Climatología e incidencia
7. Vida de una niebla de radiación en Sevilla
8. Impactos
9. Observación y predicción
10. La niebla en la cultura popular
Material complementario
PRESENTACIÓNIntroducción
La niebla es una nube posada en el suelo. Se forma como cualquier otra nube, a partir de aire que se enfría hasta no poder contener todo su vapor, pero lo hace a ras de tierra. Por eso es la única nube que se puede atravesar a pie.
En el valle del Guadalquivir la niebla dura pocas horas y aparece unas pocas decenas de días al año, pero sus efectos son grandes: obliga a operar los aeropuertos con procedimientos de baja visibilidad, convierte las autovías del fondo del valle en tramos peligrosos y condiciona la navegación por la ría. También produce algunos de los amaneceres más hermosos de Andalucía, con la Giralda o la torre de la Mezquita asomando sobre un mar blanco.

Este documento reúne lo que se sabe sobre la niebla en la depresión del Guadalquivir, desde las campiñas de Jaén hasta las marismas de Doñana, con atención especial a Sevilla y su entorno. Combina tres tipos de fuentes: las definiciones y criterios de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI); la climatología oficial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET); y la literatura científica sobre física de nieblas.
A ellas se suma un análisis propio de 708 074 observaciones aeronáuticas horarias (METAR) de seis aeródromos andaluces entre 2012 y 2025, y de 2 313 imágenes válidas del satélite Terra sobre el entorno de Sevilla. Los métodos y sus limitaciones se detallan en el anexo C.
Los recuadros «La clave» utilizan ejemplos y comparaciones para explicar determinados procesos físicos. Los recuadros «En el valle» recogen indicaciones prácticas para el observador.
Convenciones
| Convención | Uso en este documento |
|---|---|
| Visibilidad | Horizontal, a la altura de los ojos, en metros (m) o kilómetros (km) |
| Horas | Hora oficial peninsular (UTC+1 en invierno, UTC+2 en verano), salvo que se indique UTC |
| Temperatura | Grados Celsius (°C) |
| Viento | km/h; nudos (kt) en contexto aeronáutico, con 1 kt = 1,852 km/h |
| Humedad | Humedad relativa (HR, %), punto de rocío (Td, °C) y depresión del punto de rocío (T − Td) |
| Periodos | Valores normales de AEMET 1981-2010; análisis METAR 2012-2025; satélite, inviernos 2012-2013 a 2024-2025 |
CAPÍTULO 1¿Qué es la niebla?
La OMM define la niebla como una suspensión de gotitas de agua muy pequeñas, generalmente microscópicas, que reduce la visibilidad en la superficie terrestre. El criterio que la separa de la neblina es numérico: se habla de niebla cuando las gotitas reducen la visibilidad horizontal por debajo de 1 km, y de neblina cuando, aun existiendo, la visibilidad sigue siendo de 1 km o más.
La niebla no es un fenómeno distinto de la nube. Es una nube, casi siempre del género Stratus, cuya base toca el suelo. Cuando la niebla se despega del terreno al calentarse la mañana, el observador ve sobre su cabeza un estrato bajo: la misma masa de gotitas, vista desde otro lugar.
1.1 Niebla, neblina, calima y bruma
En el lenguaje corriente estas palabras se mezclan. En meteorología se distinguen por la sustancia que enturbia el aire: agua (hidrometeoros) o partículas secas (litometeoros).
| Término | Qué hay en el aire | Visibilidad | Aspecto | METAR |
|---|---|---|---|---|
| Niebla | Gotitas de agua (o cristales de hielo) | Menos de 1 km | Velo blanquecino; el aire se nota húmedo | FG |
| Neblina | Gotitas de agua más escasas o pequeñas | 1 a 5 km (criterio aeronáutico) | Velo fino y grisáceo | BR |
| Calima | Partículas secas muy pequeñas: polvo, sal, aerosoles | Reducida, normalmente 5 km o menos | Opalescente; lo oscuro se ve azulado y lo luminoso amarillento | HZ |
| Humo | Productos de combustión | Variable | Pardo o gris; olor | FU |
| Polvo en suspensión | Polvo o arena levantados lejos | Variable | Amarillento u ocre | DU |
La palabra bruma no es un término de la OMM ni de los partes de AEMET. El Diccionario de la lengua española la define como niebla, especialmente la que se forma sobre el mar; en el habla corriente se usa también para una niebla ligera, lo que la meteorología llama neblina. Es, por tanto, agua. En este documento se emplea en ese sentido popular, y cuando la distinción importa se dice niebla, neblina o calima.
1.2 Cómo se mide: alcance óptico y alcance visual en pista
La visibilidad es la mayor distancia a la que un objeto negro de tamaño adecuado, situado cerca del suelo, puede verse y reconocerse contra el cielo del horizonte. Como depende del observador y de la iluminación, la OMM define una magnitud física equivalente, el alcance óptico meteorológico (MOR): la longitud del trayecto en la atmósfera necesaria para que el flujo luminoso de un haz de luz colimado (de una lámpara incandescente a 2 700 K) se reduzca al 5 % de su valor inicial. Los visibilímetros automáticos, por difusión o por transmisión, miden el MOR.
En los aeropuertos se mide además el alcance visual en pista (RVR): la distancia a la que el piloto, desde el eje de la pista, puede ver las señales o las luces que la delimitan. Lo calculan transmisómetros o difusómetros junto a la pista y aparece en el METAR en el grupo R (por ejemplo, R27/0900U). Como las luces de pista son muy intensas, el RVR suele ser algo mayor que la visibilidad meteorológica en la misma niebla.
1.3 Escala orientativa de densidad
No existe una escala oficial única de intensidad de la niebla. La siguiente combina usos aeronáuticos, de tráfico y de predicción y debe entenderse como orientativa.
| Visibilidad | Denominación orientativa | Qué supone |
|---|---|---|
| Menos de 50 m | Niebla muy densa o cerrada | No se ve el vehículo de delante; peligro extremo en carretera |
| 50 a 200 m | Niebla densa | Conducción lenta con antinieblas; operaciones aéreas muy limitadas |
| 200 a 500 m | Niebla moderada | Tráfico ralentizado; procedimientos de baja visibilidad en aeropuertos |
| 500 m a 1 km | Niebla ligera | Contornos lejanos borrados |
| 1 a 5 km | Neblina (o calima si el aire es seco) | Paisaje velado; sin efecto apreciable en el tráfico |
1.4 La niebla en el lenguaje de los aeródromos
Los partes METAR describen la niebla con un código de dos letras y, si hace falta, un descriptor. Según la Guía MET de AEMET, FG se usa cuando la visibilidad es inferior a 1 000 m, y BR cuando está entre 1 000 y 5 000 m.
| Código | Significado | Condición |
|---|---|---|
| FG | Niebla | Visibilidad inferior a 1 000 m |
| BR | Neblina | Visibilidad de 1 000 a 5 000 m por gotitas de agua |
| MIFG | Niebla baja | Capa de menos de 2 m: se ve por encima de ella |
| BCFG | Bancos de niebla | Jirones que cubren parte del aeródromo |
| PRFG | Niebla parcial | Cubre una parte sustancial del aeródromo |
| VCFG | Niebla en las proximidades | Observada cerca del aeródromo, no sobre él |
| FZFG | Niebla engelante | Gotitas subfundidas con temperatura bajo 0 °C |
| VV | Visibilidad vertical | Sustituye a la nubosidad cuando la niebla oculta el cielo |
La Guía MET de AEMET usa como ejemplo un parte del aeropuerto de Sevilla: METAR LEZL 150800Z 06003KT 350V100 6000 2000E R27/0900U PRFG OVC009 13/13 Q1022 NOSIG. Se lee así: a las 08:00 UTC del día 15, viento del nordeste de 3 nudos variable entre 350° y 100°; visibilidad predominante de 6 km, pero de 2 km hacia el este; alcance visual de 900 m en la pista 27 y en aumento; niebla que cubre parte del aeródromo; cielo cubierto a 900 pies; temperatura y punto de rocío iguales, 13 °C; presión de 1 022 hPa. Es la firma de una niebla de radiación que empieza a abrirse con el sol.
Fuentes: OMM, Atlas Internacional de Nubes (niebla, niebla frente a neblina, calima); OMM, Guía de instrumentos y métodos de observación (OMM-N.º 8); AEMET, *Guía MET*, 8.ª ed..
CAPÍTULO 2La física de la niebla
Toda niebla aparece cuando el aire en contacto con el suelo alcanza la saturación. Hay tres caminos para lograrlo: enfriar el aire hasta su punto de rocío, añadirle vapor hasta que no admita más o mezclar dos masas de aire casi saturadas a distinta temperatura. En el valle del Guadalquivir domina con mucho el primero y, dentro de él, el enfriamiento nocturno por radiación.
2.1 Saturación: cuánto vapor cabe en el aire
El aire siempre contiene vapor de agua, un gas invisible. La cantidad máxima que puede contener en equilibrio con una superficie de agua líquida depende casi solo de la temperatura y crece de forma exponencial con ella (ecuación de Clausius-Clapeyron). En la práctica se calcula con la fórmula de Magnus, que da la presión de vapor de saturación, e_s, en hectopascales:

A efectos prácticos, la capacidad del aire casi se duplica por cada 10 u 11 °C de calentamiento y se reduce a la mitad con un enfriamiento equivalente. Una tarde de enero a 16 °C, cada kilogramo de aire puede contener hasta 11,4 g de vapor; a 7 °C, de madrugada, solo 6,2 g.

2.2 El punto de rocío, la cifra que hay que vigilar
El punto de rocío (Td) es la temperatura a la que habría que enfriar el aire, sin añadir ni quitar vapor, para saturarlo. La diferencia T − Td, llamada depresión del punto de rocío, mide lo lejos que está el aire de la saturación: cuando vale cero, el aire está saturado. A partir de la temperatura (°C) y la humedad relativa (%) se obtiene invirtiendo la fórmula de Magnus:

Ejemplo: una tarde de enero con 16 °C y 70 % de humedad tiene un punto de rocío de 10,5 °C. Si esa noche el aire junto al suelo se enfría 5 o 6 grados, se satura. La humedad relativa es engañosa para predecir niebla porque cambia con la temperatura a lo largo del día aunque el contenido de vapor no varíe; el punto de rocío, en cambio, solo cambia si llega o se va vapor.
2.3 Núcleos de condensación: por qué la neblina llega antes que la niebla
El vapor no se condensa por sí solo al alcanzar el 100 % de humedad. Para formar una gotita de agua pura a partir de la nada haría falta una sobresaturación de varios cientos por ciento, porque una gota diminuta, muy curvada, se evapora con facilidad (efecto Kelvin). En la atmósfera real eso nunca ocurre: el vapor se condensa sobre partículas en suspensión, los núcleos de condensación.
Los más eficaces son solubles en agua, como la sal marina, los sulfatos y los nitratos. Al disolverse, rebajan la presión de vapor de la gotita (efecto Raoult) y le permiten crecer con humedades inferiores al 100 %. El cloruro sódico, por ejemplo, empieza a captar agua y a disolverse hacia el 75 % de humedad relativa, y el sulfato amónico hacia el 80 %. La teoría de Köhler combina ambos efectos: con núcleos solubles, las gotitas de niebla se activan con sobresaturaciones mínimas, del orden de una décima por ciento o menos.
Esta física explica una observación cotidiana: el paisaje se vela con neblina mucho antes de que se forme la niebla. Entre el 80 y el 100 % de humedad, las partículas higroscópicas ya se han hinchado de agua y dispersan la luz, aunque todavía no son gotitas de niebla propiamente dichas.
2.4 De qué está hecha una niebla
| Magnitud | Orden de magnitud en nieblas continentales | Comentario |
|---|---|---|
| Radio de las gotitas | 1 a 15 µm | Decenas de veces menores que una gota de llovizna |
| Concentración de gotitas | Decenas a varios cientos por cm³ | Más alta con aire contaminado |
| Contenido de agua líquida (LWC) | 0,01 a 0,5 g/m³ | Una habitación de 30 m³ con niebla densa contiene solo unos gramos de agua |
| Velocidad de caída de una gotita | Del orden de 1 cm/s o menos | Cualquier movimiento del aire la mantiene en suspensión |
| Espesor de la capa | De pocos metros a 200-300 m | Las nieblas de invierno del valle suelen tener decenas a pocos centenares de metros |
Valores de orden de magnitud recogidos en la revisión de Gultepe y colaboradores (2007).
2.5 Por qué no se ve: la física de la visibilidad
Las gotitas de niebla, mucho mayores que la longitud de onda de la luz visible (0,4-0,7 µm), la dispersan casi por igual en todos los colores: por eso la niebla es blanca o gris, nunca azul. La luz que llega de un objeto lejano se atenúa y, a la vez, se mezcla con la luz dispersada hacia el observador desde todas direcciones, hasta que el objeto deja de distinguirse del fondo. Koschmieder formalizó esta idea en 1924: la visibilidad es inversamente proporcional al coeficiente de extinción β del aire.

El umbral de contraste ε = 5 % es el que adopta la OMM para el alcance óptico meteorológico. El coeficiente de extinción depende de la superficie total de las gotitas: para un contenido de agua líquida dado, es proporcional a LWC / r, donde r es el radio efectivo de las gotitas. Con 0,1 g/m³ de agua repartida en gotitas de 5 µm de radio efectivo, β ≈ 0,03 m⁻¹ y la visibilidad ronda los 100 m.
Gultepe y colaboradores (2006) propusieron una relación empírica directa entre la visibilidad (V, en km), el contenido de agua líquida (LWC, en g/m³) y la concentración de gotitas (Nd, en cm⁻³), útil en los modelos de predicción:

Con 0,1 g/m³ y 100 gotitas por cm³ resulta una visibilidad de unos 230 m. Si el aire contiene cuatro veces más núcleos y la misma agua se reparte en 400 gotitas por cm³, la visibilidad baja a unos 90 m sin que haya más agua.

2.6 El motor nocturno: el balance de radiación
Todo cuerpo emite radiación en función de su temperatura según la ley de Stefan-Boltzmann, donde ε es la emisividad (cercana a 1 para el suelo y la vegetación), σ = 5,67 × 10⁻⁸ W m⁻² K⁻⁴ y T la temperatura absoluta:

Un suelo a 10 °C (283 K) emite unos 360 W/m² en el infrarrojo. De noche no recibe sol, y la atmósfera solo le devuelve una parte de esa energía. Con cielo despejado y aire seco en altura, la pérdida neta ronda los 50 a 100 W/m² y el suelo se enfría deprisa. El aire en contacto con él se enfría también, por conducción y por su propia emisión, se vuelve más denso y se queda abajo.
Tres factores deciden cuánto se enfría el aire de superficie a lo largo de la noche:
- La duración de la noche. En Sevilla, el día del solsticio de invierno dura unas 9 horas y 35 minutos: la noche supera las 14 horas.
- La nubosidad. Una capa de nubes bajas emite casi tanto infrarrojo hacia el suelo como el que recibe de él y anula prácticamente el enfriamiento. Una noche cubierta rara vez da niebla de radiación, salvo que las nubes se retiren de madrugada.
- La humedad del suelo. Un suelo empapado aporta vapor a la capa baja y eleva el punto de rocío del aire. Además conduce mejor el calor desde capas profundas, lo que modera la caída de temperatura en superficie pero facilita la saturación del aire.
2.7 La inversión térmica de las noches de niebla
En condiciones normales la temperatura baja con la altura: en la atmósfera estándar, unos 6,5 °C por kilómetro, es decir, 0,65 °C cada 100 m. En las noches despejadas y en calma ocurre lo contrario en los primeros cientos de metros: el aire junto al suelo es el más frío y la temperatura aumenta con la altura hasta un nivel a partir del cual vuelve a descender. Esa capa invertida es la inversión térmica de radiación, y su techo marca el techo de la niebla.
Su efecto principal es la estabilidad: el aire frío y denso de abajo no puede subir a través del aire más templado y ligero de arriba, de modo que la capa baja queda aislada. La humedad, el frío y la contaminación se acumulan en ella. En Córdoba, Domínguez Bascón (1995) describió inversiones que se forman tras el ocaso y desaparecen entre 6 y 8 horas después de la salida del sol, con la frontera entre el aire frío y el templado situada a menudo hacia El Cerrillo, a unos 320 m de altitud. En una mañana de enero de 1986 midió 2,4 °C en el centro de la ciudad y 7,6 °C en el mirador de la sierra: el fondo del valle estaba 5 °C más frío que la ladera.

2.8 El viento justo
El viento es el árbitro de la niebla de radiación. Con calma absoluta, el enfriamiento se concentra en una lámina de pocos centímetros o decímetros sobre el suelo: el agua se deposita como rocío o escarcha y, como mucho, se forma niebla baja (MIFG). Con un viento muy flojo, la turbulencia reparte el enfriamiento en una capa de decenas de metros y la niebla crece en espesor. Con viento moderado, la mezcla trae aire más seco y templado de encima de la inversión: la niebla no llega a formarse o se queda en estratos bajos.
Los datos de Sevilla lo confirman. Entre 2012 y 2025, el 83 % de las horas con niebla en el aeropuerto tuvieron viento de 3 nudos (5,6 km/h) o menos, y el 98 %, de 6 nudos (11 km/h) o menos; la mediana fue de 2 nudos. En el conjunto de las noches de invierno, solo el 56 % de las horas tiene vientos tan flojos. Para Córdoba, Domínguez Bascón situó el intervalo favorable entre 0,5 y 2,5 m/s (de 2 a 9 km/h).
2.9 La niebla se alimenta a sí misma
Una vez formada, la niebla cambia las reglas. Su cima emite infrarrojo hacia el cielo como lo hacía el suelo y se enfría, mientras el suelo, cubierto por la propia niebla, deja de enfriarse. El enfriamiento se traslada de abajo arriba, la capa se vuelve turbulenta y gana espesor. Una niebla que empieza como un banco de dos metros puede amanecer con 100 o 200 m de grosor.
Por eso muchas nieblas se espesan después de salir el sol: la primera radiación genera una mezcla débil que reparte el aire saturado de la base. En Sevilla, la mayor frecuencia de niebla no se da en plena madrugada sino entre las 6 y las 10 de la mañana (apartado 6.4).
2.10 Rocío, escarcha y niebla: competidores por el mismo vapor
El rocío y la escarcha retiran vapor del aire al depositarlo sobre el suelo y las plantas. Una noche muy fría y en calma puede «secar» la capa baja con una fuerte escarcha y no dar niebla; una noche algo más templada y con un soplo de aire puede dar niebla sin apenas rocío. En el valle, donde las heladas son escasas y moderadas, lo habitual es encontrar niebla y rocío a la vez.
Fuentes: Gultepe, I. et al. (2007), Pure and Applied Geophysics 164, 1121-1159, doi:10.1007/s00024-007-0211-x; Gultepe, I., Müller, M. D. y Boybeyi, Z. (2006), Journal of Applied Meteorology and Climatology 45, 1469-1480; Koschmieder, H. (1924); Domínguez Bascón, P. (1995), *Inversiones de temperatura en el valle del Guadalquivir*, Anales de Geografía de la Universidad Complutense 15; datos de viento: análisis propio de METAR del aeropuerto de Sevilla, 2012-2025.
CAPÍTULO 3Tipos de niebla
La OMM clasifica las nieblas según el proceso que lleva el aire a la saturación. En el valle del Guadalquivir predomina de forma abrumadora la niebla de radiación, a menudo reforzada por aire húmedo de origen atlántico que remonta el estuario. Los demás tipos existen, pero son locales u ocasionales.

3.1 Niebla de radiación
Se forma cuando el suelo se enfría por emisión de radiación infrarroja, casi siempre de noche, y enfría el aire que tiene encima hasta su temperatura de saturación. Es la niebla de las vegas, las campiñas y los fondos de valle, la de las mañanas de diciembre y enero. Cuando la capa es tan fina que no reduce la visibilidad horizontal vista desde unos 2 m de altura, se llama niebla baja o rasante (MIFG): el observador ve las copas de los naranjos y las farolas sobre un lago blanco.
- Época: de noviembre a febrero, con menos frecuencia en octubre y marzo.
- Horario: se forma de madrugada, alcanza su máximo entre las 6 y las 10 y se disipa entre las 9 y las 12.
- Situación: altas presiones, cielo despejado, viento casi en calma y aire húmedo en superficie.
- Estructura: estática, de espesor de decenas a pocos centenares de metros; más densa en las zonas bajas y junto a ríos y regadíos.


3.2 Niebla de valle o de acumulación de aire frío
Es una variante de la anterior en la que el relieve actúa como embudo. El aire enfriado en las laderas de Sierra Morena, los Alcores o las Subbéticas es más denso que el de su alrededor y desciende lentamente hacia el fondo del valle, donde se embalsa bajo la inversión y forma un lago de aire frío. Si ese aire alcanza el punto de rocío, el lago se llena de niebla.


3.3 Niebla de advección
Se forma cuando aire relativamente cálido y húmedo se desplaza sobre una superficie más fría y se enfría por contacto hasta saturarse. El ejemplo clásico es la niebla marina, aire templado sobre un mar más frío. A diferencia de la de radiación, no depende del ciclo de día y noche: puede llegar a cualquier hora y avanza con el viento como un muro gris.
En el ámbito de este documento aparece sobre todo en el litoral de Huelva y Cádiz y en el bajo Guadalquivir. Explica que Jerez de la Frontera, a unos 20 km de la bahía de Cádiz, registre niebla incluso en verano. En el Estrecho y la costa de Málaga, la niebla marina persistente de verano y principios de otoño recibe un nombre propio: taró.


3.4 Niebla de advección-radiación
Es probablemente la más importante para Sevilla y el bajo valle. Durante la tarde, la brisa o un flujo flojo del suroeste remonta el estuario y las marismas y carga de humedad atlántica el aire del valle. Al anochecer el viento cae, el cielo está despejado y el enfriamiento nocturno hace el resto. El mecanismo final es radiativo, pero el agua la ha aportado la advección.
Los datos apuntan en esa dirección. Cuando hay niebla en el aeropuerto de Sevilla y el viento no está en calma, sopla del nordeste en el 26 % de los casos, el drenaje nocturno a lo largo del eje del valle, pero del sur o del suroeste en el 29 %, aire llegado desde el Atlántico.

3.5 Niebla de evaporación o de vapor
Se forma cuando aire frío y estable pasa sobre agua mucho más templada. El agua se evapora, el vapor se condensa de inmediato en el aire frío y la superficie parece humear. Es el «humo» que se ve sobre el Guadalquivir, los canales, las balsas y los embalses en las mañanas más frías, con jirones que se levantan y se deshacen a pocos metros. Rara vez reduce la visibilidad de forma extensa.


3.6 Niebla frontal o de precipitación
Se forma cuando la lluvia que cae desde una capa de aire templado atraviesa una capa fría y estable junto al suelo. Las gotas se evaporan en parte, saturan la capa baja y aparece niebla, a menudo con llovizna. En el valle acompaña a frentes cálidos lentos y a lluvias débiles persistentes en días grises de invierno. Suele ser poco densa, pero duradera.

3.7 Niebla de ladera o de montaña
Se forma cuando el aire asciende por una ladera y se enfría al expandirse (enfriamiento adiabático, unos 10 °C por kilómetro mientras no está saturado). Desde abajo se ve como un estrato que cubre las cumbres; quien está dentro la vive como niebla. Es frecuente en la Sierra de Aracena, la Sierra Norte de Sevilla, la Sierra Morena cordobesa y jiennense y las sierras Subbéticas con vientos húmedos del oeste y del suroeste. No afecta al fondo del valle, pero sí a las carreteras de montaña.


3.8 Niebla por descenso de estratos
Tras el paso de un frente, o bajo una inversión de subsidencia persistente, una capa de estratos bajos puede descender hasta tocar el suelo, a menudo por el enfriamiento radiativo de su propia cima. Estas nieblas cubren grandes extensiones, pueden formarse a cualquier hora y suelen durar más que las de radiación.

3.9 Niebla engelante
Cuando la temperatura baja de 0 °C, las gotitas de niebla siguen líquidas en estado subfundido y se congelan al tocar cualquier superficie, formando la cencellada: un depósito de hielo blanco sobre ramas, vallas y cables. En el fondo del valle es excepcional. Entre 2012 y 2025 no se registró ningún parte de niebla engelante en Sevilla, Morón o Rota; Córdoba sumó 22 y Granada, en la cuenca alta, 18.

3.10 Calimas, humos y otros enturbiamientos secos
No todo lo que enturbia el aire del valle es agua. Cuando lo que reduce la visibilidad son partículas sólidas y secas, la meteorología no habla de niebla ni de neblina sino de litometeoros, y los partes los codifican aparte: calima (HZ), humo (FU) y polvo en suspensión (DU). No son nieblas, pero se confunden con ellas a simple vista. En el valle son habituales tres:
- Calima de polvo sahariano. Llega con flujos del sur o del sureste en cualquier época del año. Tiñe el cielo de amarillo o de ocre, apaga el sol y, si llueve, deja barro en los coches.
- Calima de contaminación. En días estables de primavera y verano, las emisiones y la radiación solar intensa forman partículas finas y ozono, y el horizonte se vuelve blanquecino. El valle del Guadalquivir figura entre las zonas españolas con episodios de ozono estudiados por el Ministerio para la Transición Ecológica.
- Humo. De quemas agrícolas, incendios o, en invierno, chimeneas. Bajo una inversión se acumula en el fondo del valle con olor a leña y tono pardo.

¿«Bruma seca»? La expresión se oye y se lee, pero no es un término de la meteorología en español. Es un calco del francés brume sèche y del inglés dry haze, idiomas en los que brume y haze no implican agua. En español, en cambio, la bruma es niebla, es decir, agua, y «bruma seca» resulta contradictorio. El término correcto para el enturbiamiento por partículas secas es calima (también calina), o bien humo o polvo en suspensión según su origen.
Cuando el aire contaminado llega a saturarse, la niebla y el humo se mezclan y dan lugar al smog, una niebla sucia y persistente. En el valle aparece de forma atenuada, como una niebla grisácea con olor a humo en las mañanas de inversión más intensa.
3.11 Resumen de tipos
| Tipo | Mecanismo | Época | Hora típica | Dónde | Frecuencia |
|---|---|---|---|---|---|
| Radiación | Enfriamiento nocturno del suelo | Nov.-feb. | Madrugada a media mañana | Vegas, campiñas, fondo del valle | Muy alta |
| Valle (aire frío) | Drenaje y embalsamiento de aire frío | Nov.-feb. | Noche y primeras horas | Córdoba, Jaén, vegas encajadas | Alta |
| Advección-radiación | Humedad atlántica y enfriamiento nocturno | Oct.-mar. | Madrugada y mañana | Bajo valle, Sevilla, marismas | Alta |
| Advección marina | Aire templado sobre mar o suelo más frío | Todo el año | Cualquiera | Costa de Huelva y Cádiz, Jerez, Doñana | Media en la costa |
| Evaporación | Aire frío sobre agua templada | Mañanas frías | Amanecer | Río, embalses, balsas | Local |
| Frontal | Evaporación de lluvia en aire frío | Invierno | Cualquiera | Todo el valle | Baja |
| Ladera | Ascenso forzado por el relieve | Otoño a primavera | Cualquiera | Sierras que rodean el valle | Media en sierra |
| Descenso de estratos | Bajada de la base de nubes bajas | Otoño e invierno | Cualquiera | Extensa | Baja |
| Engelante | Niebla con temperatura bajo cero | Olas de frío | Madrugada | Córdoba, Jaén, Granada | Muy baja |
Fuentes: OMM, Atlas Internacional de Nubes (nieblas de radiación, advección, evaporación, frontal y de ladera); Viñas, J. M., *Tipos y nombres de nieblas*; Domínguez Bascón (1995); MITECO; recuentos METAR 2012-2025, análisis propio.
CAPÍTULO 4El escenario: un valle abierto al Atlántico
La depresión del Guadalquivir es un gran triángulo de tierras bajas encajado entre Sierra Morena, al norte, y las cordilleras Béticas, al sur y al este. Su vértice está en las campiñas de Jaén y su base, abierta de par en par, en el golfo de Cádiz. Esa apertura al suroeste es la clave de sus nieblas: el valle recibe humedad atlántica sin obstáculos y, al mismo tiempo, retiene el aire frío de las noches de invierno como un cuenco.

4.1 Un plano inclinado hacia el mar
| Estación AEMET | Altitud | Distancia aprox. al Atlántico | Posición |
|---|---|---|---|
| Jaén | 580 m | Más de 250 km | Borde de la campiña alta, al pie de las Subbéticas |
| Córdoba Aeropuerto | 90 m | Unos 200 km | Fondo del valle, al pie de Sierra Morena |
| Morón de la Frontera | 87 m | Unos 90 km | Campiña sevillana, al pie de la Sierra Sur |
| Sevilla Aeropuerto | 34 m | Unos 70 km | Vega del Guadalquivir, en el umbral del estuario |
| Jerez Aeropuerto | 27 m | Unos 20 km | Campiña gaditana, junto a la bahía de Cádiz |
| Huelva, Ronda Este | 18 m | Junto a la ría | Costa atlántica |
Entre los aeropuertos de Sevilla y Córdoba, separados por unos 115 km, el terreno sube apenas 56 m: una pendiente media del 0,05 %. Para el aire, el fondo del valle es prácticamente llano. Eso permite que la brisa marina remonte el estuario muchas decenas de kilómetros y que el aire frío nocturno se deslice lentamente hacia el oeste siguiendo el eje del valle.
4.2 Las paredes del cuenco
- Sierra Morena cierra el norte con un escalón de 400 a 900 m. Sus laderas sur, de matorral y dehesa, irradian con fuerza en las noches despejadas y alimentan los drenajes de aire frío hacia la vega.
- El Aljarafe forma al oeste de Sevilla una meseta de entre unos 80 y 200 m de altitud, separada de la vega por una cornisa de pendiente marcada. Esa diferencia de altura es decisiva para la niebla (apartado 6.6).
- Los Alcores y la campiña forman ondulaciones de decenas de metros que, de noche, bastan para separar lagos de aire frío en las vaguadas.
- Las Subbéticas y la Sierra Sur levantan el borde meridional por encima de 1 000 m. En la cuenca alta, las vegas de Jaén y Granada quedan encajadas y muy expuestas a las inversiones.
- El estuario y las marismas abren el valle al mar por el suroeste en un frente de más de 50 km, sin relieve que frene el aire húmedo.

Los perfiles de la figura 4.3 cortan el valle por dos líneas y muestran la forma real del cuenco. El perfil A baja desde Sierra Morena, que pierde unos 230 m de altitud en apenas 10 km, a una vega casi plana: a lo largo de esta línea el terreno se mantiene por debajo de 60 m durante más de 50 km, desde el pie de la sierra hasta más allá de Utrera. Al sur, la campiña asciende muy despacio hasta chocar con las sierras de Morón y la Sierra Sur.
El perfil B, de oeste a este, muestra las dos paredes que más importan a la niebla de Sevilla. Al oeste, la cornisa del Aljarafe se levanta unos 130 m sobre la ciudad en pocos kilómetros. Al este, Los Alcores forman una rampa suave que sube desde la vega hasta Carmona, a unos 240 m, y caen después de golpe, más de 130 m en unos 5 km, hacia la vega que se abre al este de la ciudad.

4.3 Agua por todas partes
El valle es seco en verano, pero en invierno tiene mucha superficie húmeda: el propio río, navegable entre Sevilla y el mar; las marismas del Parque Nacional de Doñana y su entorno; miles de hectáreas de arrozal en las marismas sevillanas; los canales y balsas de los regadíos de la vega; y los embalses del borde de Sierra Morena. Tras un episodio de lluvias, los suelos arcillosos de la vega y la campiña permanecen empapados durante días. Toda esa agua aporta vapor a la capa baja y eleva el punto de rocío del aire nocturno.
4.4 Un clima que favorece la niebla solo unos meses
Los valores normales de AEMET para 1981-2010 resumen la temporada. En diciembre y enero la humedad relativa media alcanza o supera el 70 % en todo el valle y las mínimas medias rondan los 4 a 7 °C. En julio la humedad media baja al 41-44 % en Sevilla y Córdoba, y el aire queda lejos de saturarse por mucho que refresque de madrugada.
| Mes | HR media Sevilla | Mínima media Sevilla | HR media Córdoba | Mínima media Córdoba |
|---|---|---|---|---|
| Enero | 71 % | 5,7 °C | 76 % | 3,6 °C |
| Abril | 57 % | 11,1 °C | 60 % | 9,3 °C |
| Julio | 44 % | 20,3 °C | 41 % | 19,0 °C |
| Octubre | 62 % | 14,4 °C | 66 % | 13,0 °C |
| Diciembre | 74 % | 7,3 °C | 79 % | 5,5 °C |
4.5 La ciudad como isla de calor
Los núcleos urbanos se enfrían menos de noche que el campo que los rodea: el asfalto y los edificios devuelven el calor acumulado de día, las calles estrechas «ven» menos cielo y el tráfico y las calefacciones añaden calor. Esa isla de calor eleva la temperatura nocturna y separa el aire urbano de su punto de rocío. Por eso, en muchas mañanas de niebla, el centro de Sevilla o de Córdoba amanece con neblina mientras la periferia y la vega están cerradas.
Fuentes: AEMET, valores climatológicos normales 1981-2010; imagen de satélite NASA Worldview / GIBS.
CAPÍTULO 5Las situaciones que traen la niebla
La niebla del valle es hija del anticiclón. Casi tres de cada cuatro días de invierno con niebla en Sevilla (73 %) o Jerez (76 %) se dan con presión media de la mañana de 1 020 hPa o más, frente a seis de cada diez días de invierno en general (62-63 %). Pero el anticiclón no basta: hace falta humedad en la capa baja, que aportan la lluvia de días anteriores o el aire atlántico que remonta el estuario.
5.1 Los ingredientes
- Altas presiones sobre la Península o al oeste de ella, con gradiente de presión débil y viento en calma o muy flojo.
- Cielo despejado durante buena parte de la noche, o nubes que se retiran antes de la madrugada.
- Aire húmedo junto al suelo al caer la tarde, con poca diferencia entre temperatura y punto de rocío.
- Noche larga, de noviembre a febrero.
- Aire seco y templado en altura, que deja escapar el infrarrojo y favorece una inversión intensa.
Si falta uno solo, la niebla no se forma o se queda en bancos.
5.2 Anticiclón tras la lluvia
Es la situación más típica. Un frente o una borrasca atlántica deja lluvia durante uno o varios días; después, una dorsal o el anticiclón de las Azores se extiende sobre la Península, el cielo se abre y el viento cae. Las primeras noches despejadas encuentran el suelo empapado y el aire cargado de humedad. En Sevilla, el 55 % de los episodios de niebla entre 2012 y 2025 tuvo lluvia o llovizna en las 72 horas anteriores, frente al 43 % de las mañanas de invierno en general. La lluvia previa ayuda, pero no es imprescindible: casi la mitad de las nieblas llegan sin ella.
5.3 Anticiclón con aire atlántico en el bajo valle
Con el anticiclón de las Azores al oeste o al noroeste de la Península, el bajo Guadalquivir recibe por la tarde una brisa o un flujo flojo del suroeste con aire húmedo y templado. Por la tarde no hay niebla: hace sol y 16 o 17 °C. Al caer la noche el viento se detiene y el aire, ya muy cerca de la saturación, solo necesita enfriarse dos o tres grados. Es el mecanismo de advección-radiación (apartado 3.4) y contribuye a explicar que Sevilla y Jerez tengan más días de niebla que Córdoba pese a ser más templadas.
5.4 Anticiclón persistente
Cuando el anticiclón se instala durante una o dos semanas, la inversión se refuerza día a día y la humedad y la contaminación quedan atrapadas bajo ella. Si la niebla no llega a disiparse del todo, la noche siguiente parte con ventaja y el episodio se repite varias mañanas. A finales de enero de 2021, por ejemplo, Sevilla registró niebla la mañana del 27 y Córdoba las del 28 y el 29. Aun así, en el valle el sol de invierno suele bastar para romper la niebla hacia mediodía: entre 2012 y 2025 ningún episodio en el aeropuerto de Sevilla superó las 13 horas.
5.5 Nieblas de otoño
En octubre y noviembre el suelo y el mar todavía están templados y las primeras borrascas traen aire muy húmedo. Las nieblas de otoño suelen aparecer tras las primeras lluvias, con bajas presiones débiles o pantanos barométricos, y a menudo se mezclan con estratos bajos y lloviznas. En Sevilla, octubre tiene de media 2,4 días de niebla, casi tantos como los meses centrales del invierno.
5.6 Nieblas de advección en la costa
En el litoral de Huelva y Cádiz la niebla puede llegar desde el mar en cualquier estación, empujada por vientos flojos del sur o del suroeste. Penetra unos kilómetros tierra adentro, envuelve Doñana, la bahía de Cádiz y la campiña de Jerez, y se retira cuando el sol calienta la tierra o el viento rola. Jerez registra niebla en todos los meses del año.
5.7 Lo que impide la niebla
- El viento. El poniente o el levante moderados mezclan la capa baja e impiden la saturación.
- Las nubes. Un cielo cubierto toda la noche frena el enfriamiento.
- El aire seco. Una masa de aire continental fría y seca, con puntos de rocío bajo cero, da noches de helada sin niebla.
- El verano. Con humedades medias del 40 % y noches cortas, el valle no llega a saturarse.
Fuentes: análisis propio de METAR de Sevilla y Jerez, 2012-2025 (presión, precipitación previa, duración); AEMET, valores climatológicos normales 1981-2010.
CAPÍTULO 6Climatología e incidencia
El aeropuerto de Sevilla registra de media 18,7 días de niebla al año según los valores normales de AEMET para 1981-2010. Es una cifra moderada: la niebla del valle es frecuente en unos pocos meses y casi inexistente el resto. Jerez, en la campiña gaditana, es el punto con más niebla del ámbito estudiado, con 28 días al año.
6.1 Dos maneras de contar la niebla
- Días de niebla (AEMET). Un día cuenta si el observador registró niebla en algún momento de la jornada, aunque fuera durante poco tiempo. Es el indicador clásico de los valores normales y depende en parte del criterio del observador.
- Horas de niebla (METAR). Se cuentan las observaciones horarias con visibilidad inferior a 1 000 m y niebla en el tiempo presente, entre 2012 y 2025. Mide la duración del fenómeno en el punto de observación con un criterio objetivo y constante.
Las dos medidas son útiles pero no intercambiables: un día de niebla puede corresponder a una hora de bancos o a once horas de niebla cerrada. Además, cubren periodos distintos, por lo que sus cifras no deben restarse ni compararse directamente.
6.2 Dónde hay más niebla

| Aeródromo | Horas de niebla al año (METAR 2012-2025) | Meses con más niebla |
|---|---|---|
| Jerez | 102 | Diciembre a febrero; también algo en verano |
| Rota (base naval) | 69 | Diciembre a febrero |
| Sevilla | 53 | Diciembre a febrero; marzo y noviembre en menor medida |
| Córdoba | 45 | Diciembre, enero y noviembre |
| Morón de la Frontera | 45 | Diciembre y enero |
| Granada (cuenca alta) | 45 | Diciembre y enero |
Tres conclusiones se desprenden de estos datos. Primera: la niebla aumenta hacia el Atlántico, de Jaén a Jerez, con la llegada de aire húmedo marítimo. Segunda: Huelva, en plena costa, tiene menos niebla que Sevilla; el mar, más templado que la tierra en invierno, suaviza las noches y el aire costero rara vez se enfría lo bastante. Tercera: las vegas encajadas de la cuenca alta, como la de Granada, compensan su lejanía del mar con inversiones más intensas.
6.3 Cuándo: el calendario de la niebla

En Sevilla, diciembre, enero y febrero concentran el 47 % de los días de niebla del año. Octubre es el cuarto mes, con 2,4 días, gracias a las primeras lluvias de otoño sobre un suelo todavía templado. De mayo a septiembre la niebla es testimonial. Jerez mantiene alrededor de un día de niebla al mes en pleno verano: es la huella de la niebla marina. Medida en horas, la estacionalidad de Sevilla es aún más marcada: enero acumula 16 horas de niebla de media, diciembre 12 y febrero 9; de mayo a septiembre no se llega a una hora al mes.
6.4 A qué hora

La niebla de Sevilla es un fenómeno de madrugada y de mañana. Casi nunca se forma antes de medianoche, crece durante la segunda mitad de la noche y alcanza su mayor frecuencia entre las 6 y las 10, en torno a la salida del sol: en enero, a esas horas, hay niebla en casi el 6 % de los días. A mediodía ha desaparecido en la inmensa mayoría de los casos y por la tarde prácticamente nunca hay niebla.
6.5 La neblina, más frecuente
La neblina (visibilidad entre 1 y 5 km por gotitas de agua) es más frecuente que la niebla. En Sevilla aparece en el 3,9 % de las horas de enero y el 3,5 % de las de diciembre; en Córdoba, en el 6,5 % y el 6,1 %. Es el estado de las mañanas grises en las que el paisaje se ve velado pero se puede circular con normalidad.
6.6 La niebla por zonas: capital, vega, Aljarafe, campiña y marismas
Todas las cifras anteriores proceden de aeródromos. El de Sevilla está en la vega, a unos 9 km al nordeste del centro, y el de Morón en la campiña sur. Ninguna estación oficial mide la visibilidad en el casco de Sevilla, en el Aljarafe o en las marismas, de modo que no existe una estadística observada de días de niebla para esas zonas. Para aproximarla se han combinado tres piezas: los datos observados disponibles, un análisis propio de trece inviernos de imágenes de satélite y la física del relieve y de la ciudad.
Lo que dicen las observaciones
| Zona | Punto de observación | Días de niebla al año |
|---|---|---|
| Vega, periferia nordeste de la capital | Sevilla Aeropuerto (31 m) | 18,7 (AEMET 1981-2010); 14,6 (METAR 2012-2025) |
| Campiña sur de Sevilla | Morón de la Frontera (87 m) | 15,6 (AEMET 1981-2010) |
| Vega media, Córdoba | Córdoba Aeropuerto (90 m) | 15,7 (AEMET 1981-2010) |
| Campiña gaditana | Jerez Aeropuerto (27 m) | 28,0 (AEMET 1981-2010) |
La diferencia entre las dos cifras del aeropuerto de Sevilla se debe al método y al periodo: los días de AEMET incluyen cualquier observación de niebla en la jornada; los del análisis METAR exigen que la niebla aparezca en un parte horario. No indica por sí sola que la niebla haya disminuido.
Lo que dice el satélite
Se han analizado las imágenes en color real del satélite Terra de todos los días de octubre a marzo entre 2012 y 2025, unas 2 300 imágenes útiles. En cada zona se han tomado varios puntos de muestra (figura 6.4) y se ha medido si la superficie aparecía blanca y uniforme. Para quedarse con las mañanas en las que lo blanco es niebla o estratos del valle y no nubes de un frente, solo se han contado los días anticiclónicos (presión de 1 018 hPa o más y sin lluvia en el aeropuerto) en los que las sierras de control, al norte y al sur, estaban despejadas. Quedan 977 mañanas.

El satélite pasa hacia las 11:30, cuando la mayoría de las nieblas ya se ha disipado. Lo que registra, por tanto, no son todos los días de niebla, sino las mañanas en que la niebla o el estrato en que se ha convertido siguen cubriendo la zona a media mañana: las nieblas más extensas y persistentes. En esas condiciones, alguna de las zonas del bajo valle seguía cubierta en 100 mañanas, unas 7 u 8 por invierno. Sus cifras absolutas son pequeñas; su valor está en la comparación entre zonas, que se expresa en la figura 6.5 tomando el aeropuerto como referencia.

Dos resultados son robustos. Las marismas del bajo Guadalquivir retienen la niebla y los estratos alrededor de un 28 % más a menudo que el aeropuerto: son el terreno más bajo, llano y húmedo del valle y el primero que recibe el aire marítimo. El Aljarafe los retiene un 25 % menos: su meseta queda a menudo en el borde superior de la capa de niebla o por encima de ella. El resto de zonas, incluidas la capital y la campiña, no se distinguen estadísticamente del aeropuerto en este tipo de nieblas.
El satélite muestra también que la niebla es irregular incluso en sus días más extensos: cuando el aeropuerto aparece cubierto a media mañana, el centro de Sevilla lo está en el 69 % de los casos, el Aljarafe en el 56 % y la campiña de Morón en el 53 %. Que haya niebla en un punto del valle no garantiza que la haya a 10 km.
Lo que dice la física
- La capital. El centro urbano se enfría de noche entre uno y varios grados menos que el campo (apartado 4.5). Ese calor retrasa la saturación y adelgaza o impide la niebla de radiación a ras de suelo. Un estudio clásico en Múnich (Sachweh y Koepke, 1995) comparó imágenes de satélite y observaciones y encontró que la niebla de radiación es menos frecuente en la ciudad que en sus alrededores, tanto menos cuanto más densa es la edificación. El efecto afecta sobre todo a la niebla que nace en el suelo; cuando la niebla llega formada de la vega o se ha levantado en estrato, cubre la ciudad igual que el campo, que es lo que ve el satélite a media mañana.
- La vega y las riberas. Son el fondo del lago de aire frío: aire más frío, suelos húmedos y agua cerca. Es donde la niebla se forma primero y donde aparecen los bancos más densos en las primeras horas de la madrugada.
- El Aljarafe. Su meseta, de 80 a 200 m, queda por encima de muchas nieblas finas del fondo del valle, que a menudo no superan unas decenas de metros de espesor. Desde la cornisa, en Castilleja, Tomares o San Juan de Aznalfarache, es frecuente ver la vega y la ciudad cubiertas mientras la cornisa está despejada. Con nieblas gruesas, de más de 150 o 200 m, el Aljarafe queda dentro como el resto del valle.
- La campiña. Sus lomas forman multitud de pequeños lagos de aire frío en las vaguadas y junto a los arroyos. La niebla es más irregular, en bancos, y la cifra media se parece a la del aeropuerto, como confirman Morón y el satélite.
- Las marismas. Agua, arrozales, terreno completamente llano y el aire marítimo a pocos kilómetros: todas las condiciones a favor. Es la zona con más niebla del bajo valle.
Estimación por zonas
Combinando las tres piezas se obtiene la estimación orientativa de la tabla. Para las zonas sin observación se ha aplicado al intervalo observado en el aeropuerto (de 14,6 a 18,7 días) el cociente obtenido del satélite, redondeando, y se ha corregido el de la capital a la baja por el efecto urbano sobre la niebla a ras de suelo. Supone que el reparto entre zonas de las nieblas persistentes es parecido al de todas las nieblas, algo razonable pero no comprobado; por eso las cifras se dan como intervalos.
| Zona | Días de niebla al año | Base | Rasgo dominante |
|---|---|---|---|
| Marismas (Isla Mayor, Puebla del Río, Lebrija) | 19-24 | Estimada (satélite) | Las nieblas más frecuentes y persistentes del bajo valle |
| Vega del Guadalquivir y periferia (aeropuerto, La Rinconada, Alcalá del Río) | 15-19 | Observada | Primera en cubrirse; bancos densos de madrugada |
| Campiña (Utrera, Écija, Morón, llanos de Carmona) | 15-19 | Observada en Morón; satélite | Bancos en vaguadas; muy irregular de un punto a otro |
| Los Alcores (Carmona, El Viso, Mairena del Alcor) | 15-20 | Estimada (satélite) | Similar a la campiña; lo alto del escarpe queda a veces por encima |
| Capital (casco urbano) | 11-16 | Estimada (satélite y efecto urbano); la menos segura | Menos niebla a ras de suelo; igual de cubierta cuando llega formada o como estrato |
| Aljarafe (meseta) | 11-14 | Estimada (satélite) | Por encima de las nieblas finas; dentro de las gruesas |
| Campiña gaditana (referencia) | 28 | Observada en Jerez | Más humedad atlántica; niebla marina también en verano |
Las diferencias son menores de lo que sugiere la experiencia cotidiana, porque la estadística cuenta días y no horas ni densidad. Un vecino del Aljarafe y uno de la vega pueden tener en el calendario un número de días parecido, pero el de la vega sufrirá más horas de niebla y más mañanas de niebla cerrada. Comprobarlo requeriría un sensor de visibilidad o una cámara orientada a referencias de distancia conocida en cada zona; una estación automática con temperatura, humedad y viento permite al menos registrar las noches en que el aire llega a saturarse.
Fuentes: AEMET, valores climatológicos normales 1981-2010; partes METAR de LEZL, archivo de la Universidad Estatal de Iowa; imágenes MODIS (Terra) en color real de NASA GIBS, octubre-marzo 2012-2025, análisis propio (método en el anexo C); Sachweh, M. y Koepke, P. (1995), Geophysical Research Letters, 22, 1073-1076, doi:10.1029/95GL00907.
6.7 Año a año y tendencia

La niebla varía mucho de un invierno a otro. En el aeropuerto de Sevilla, el número de días con niebla entre 2012 y 2025 osciló entre 7 (2017) y 25 (2020), con una media de 14,6 y una desviación típica de 4,6 días: un año cualquiera puede alejarse fácilmente un 30 % de la media. Un invierno seco y ventoso apenas da niebla; uno con lluvias seguidas de largos anticiclones puede triplicar la cifra.
En esa serie de 14 años no hay tendencia estadísticamente significativa (prueba de Mann-Kendall: τ = 0,08, p = 0,70), y tampoco en Jerez (p = 0,87). Catorce años son pocos para detectar cambios lentos frente a una variabilidad tan grande. A escala europea, en cambio, sí está documentada una tendencia: Vautard y colaboradores analizaron 342 estaciones y encontraron que la frecuencia de visibilidad reducida por niebla, neblina y calima disminuyó en torno a un 50 % entre 1976 y 2005, en estrecha relación con la reducción de las emisiones de dióxido de azufre, que redujo los núcleos de condensación disponibles. Estimaron que ese aire más limpio, y más transparente, explica una parte del aumento reciente de las temperaturas diurnas en el continente.
Fuentes: AEMET, valores climatológicos normales 1981-2010; partes METAR de LEZL, LEBA, LEJR, LEMO, LERT y LEGR del archivo de la Universidad Estatal de Iowa, análisis propio; Vautard, R., Yiou, P. y van Oldenborgh, G. J. (2009), *Nature Geoscience* 2, 115-119.
CAPÍTULO 7Vida de una niebla de radiación en Sevilla
Una niebla típica de Sevilla nace de madrugada, dura entre una y siete horas y se disipa entre las 9 y las 12. Este capítulo sigue una de ellas, la del 10 de enero de 2025, la misma que muestra la imagen de satélite de la figura 4.1, a partir de los partes semihorarios del aeropuerto.
7.1 Una noche de enero, paso a paso

Atardecer: el aire llega húmedo. A las 17:00 del 9 de enero el aeropuerto marca 17 °C con un punto de rocío de 12 °C, cielo despejado (CAVOK), viento casi en calma y presión de 1 025 hPa en ascenso. El sol se pone hacia las 18:20.
Primeras horas: enfriamiento rápido. En las dos horas siguientes la temperatura cae de 17 a 13 °C, un grado cada media hora, mientras el punto de rocío apenas se mueve. A las 19:30 la diferencia entre ambos es ya de solo 1 °C.
Saturación sin niebla. A las 22:00 temperatura y punto de rocío se igualan en 10 °C, pero la visibilidad sigue por encima de 10 km durante tres horas y media más. Es la fase de preparación: el vapor se deposita como rocío sobre la hierba y el asfalto, la condensación libera calor latente y frena el enfriamiento, que pasa a ser de apenas un grado cada hora y media. La capa saturada es todavía muy fina.
Nacimiento: bancos y neblina. A la 1:30 aparece neblina (4,6 km) con bancos de niebla y el cielo deja de verse. A las 2:00 la visibilidad cae a 300 m y durante la primera hora oscila entre 300 m y casi 3 km: los bancos se forman, se deshacen y se desplazan con el débil drenaje del aire.
Madurez. De las 3:00 a las 8:30 la niebla está asentada. La visibilidad se mueve entre 200 y 800 m, la visibilidad vertical es de 30 m y la temperatura se estanca en 7 u 8 °C: el suelo, cubierto, ha dejado de enfriarse y es la cima de la niebla la que pierde calor.
El amanecer no basta. El sol sale hacia las 8:35, pero la niebla resiste dos horas más. El viento gira al nordeste y sube a 4-6 nudos; la temperatura sube despacio hasta 10 °C, siempre igual al punto de rocío.
Disipación: la niebla se levanta. A las 11:00 la visibilidad pasa a 1 km y el parte cambia la niebla por neblina con cielo cubierto a 90 m. La niebla no ha desaparecido: se ha despegado del suelo y se ha convertido en un manto de estratos, el mismo que el satélite fotografía a media mañana llenando todo el valle. A las 13:00 la visibilidad es de 2,5 km y el manto empieza a romperse.
7.2 Lo que dicen catorce inviernos
Entre 2012 y 2025 el aeropuerto de Sevilla registró 226 episodios de niebla (horas consecutivas con niebla, admitiendo un hueco de una hora), unos 16 por año. Su duración es corta: la mitad dura dos horas o menos, la media es de 3,3 horas y solo uno de cada diez supera las 7 horas. El más largo, del 26 al 27 de enero de 2021, duró 13 horas.

Los episodios comienzan sobre todo entre las 4 y las 9 de la mañana y terminan entre las 9 y las 12, con la mayor frecuencia de disipación a las 10. Cuanto antes se forma una niebla, más dura: las ocho nacidas antes de medianoche duraron de media casi 8 horas; las nacidas entre medianoche y las 3, unas 4,7; las que aparecen después de las 7, apenas 2.
7.3 Por qué se disipa
La disipación combina tres procesos:
- El calentamiento del suelo. Parte de la radiación solar atraviesa la niebla, calienta el suelo y este calienta la base de la capa. Las gotitas se evaporan de abajo arriba y la niebla «se levanta» convertida en estrato.
- La mezcla. El calentamiento genera turbulencia que mezcla la capa con el aire más seco y templado de encima de la inversión, que la erosiona también desde arriba.
- El viento. Un aumento del viento, como el giro al nordeste del 10 de enero, acelera la mezcla.
Cuanto más gruesa es la niebla, más tarda en disiparse, porque el sol debe calentar más volumen de aire y la propia niebla refleja buena parte de su radiación. Una niebla de pocos metros desaparece una hora después del amanecer; una de 200 m puede aguantar hasta mediodía.
7.4 Otra forma de nacer: la niebla templada
No todas las nieblas de Sevilla siguen este guion. La noche del 11 al 12 de enero de 2025, la tarde fue templada y muy húmeda, con 16 °C, punto de rocío de 14 °C y brisa del suroeste. La niebla apareció a las 23:00 tras un enfriamiento de solo cinco grados y fue mucho más densa: 50 m de visibilidad durante casi tres horas. Se disipó hacia las 10:00, cuando entró viento del este más seco.
La del 26 al 27 de enero de 2021 fue aún más templada. Se formó pasadas las 22:00 con 16 °C, viento del sur y del suroeste de 4 a 7 nudos y un cielo ya cubierto de estratos bajos que fueron descendiendo hasta tocar el suelo; la temperatura apenas bajó tres grados en toda la noche. Fue una niebla de advección y descenso de estratos, no de radiación, y la más larga del periodo.
Fuentes: partes METAR de LEZL del 9 al 12 de enero de 2025 y del 26 al 27 de enero de 2021; análisis propio de 226 episodios, 2012-2025.
CAPÍTULO 8Impactos
La niebla es un riesgo silencioso: no derriba árboles ni inunda calles, pero reduce la distancia a la que se ve el peligro. La revisión de Gultepe y colaboradores (2007) recuerda que sus pérdidas económicas en aviación y transporte pueden compararse con las de tornados, temporales de invierno o huracanes. En el valle sus efectos se concentran en pocas mañanas de invierno y, precisamente por eso, sorprenden a quien no la espera.
8.1 Aviación
Las aproximaciones de precisión se clasifican en categorías según la altura de decisión y el alcance visual en pista mínimos. Los valores de referencia de la OACI son los siguientes; los mínimos reales de cada aeropuerto dependen de su equipamiento, del avión y de la certificación de la tripulación.
| Categoría | Altura de decisión | Alcance visual en pista (RVR) mínimo |
|---|---|---|
| CAT I | 60 m (200 ft) o más | 550 m (o visibilidad de 800 m) |
| CAT II | Entre 30 y 60 m (100-200 ft) | 300 m |
| CAT IIIA | Menos de 30 m o sin altura de decisión | 175 m |
| CAT IIIB | Menos de 15 m o sin altura de decisión | Entre 50 y 175 m |
| CAT IIIC | Sin altura de decisión | Sin límite de RVR |
El análisis de los partes horarios da una idea del tiempo que cada aeródromo pasa por debajo de esos umbrales de visibilidad:
| Aeródromo | Horas al año con visibilidad < 550 m | < 300 m | < 100 m |
|---|---|---|---|
| Jerez | 75 | 42 | 12 |
| Sevilla | 37 | 19 | 5 |
| Córdoba | 32 | 19 | 4 |
Son horas de visibilidad meteorológica, no de RVR, que con las luces de pista suele ser algo mayor. Aun así, el orden de magnitud es claro: Sevilla pasa unas 37 horas al año por debajo del umbral de categoría I, repartidas en unas quince mañanas de invierno y casi siempre antes de las 11.
8.2 Carreteras
En carretera la niebla es traicionera porque aparece en bancos. Se circula con buena visibilidad y, al bajar a una vaguada o cruzar la vega junto al río, el parabrisas se vuelve blanco en segundos. Las autovías que atraviesan el fondo del valle, como la A-4 entre Córdoba, Sevilla y Jerez, la A-49 hacia Huelva o las rondas de Sevilla junto al río, cruzan precisamente las zonas donde la niebla se forma primero.

Las recomendaciones de la Dirección General de Tráfico se resumen en pocas reglas:
- Encender el alumbrado. Es obligatorio cuando la visibilidad disminuye sensiblemente; circular sin él es infracción grave, con multa de 200 euros.
- Antiniebla delanteros con niebla, aunque no sea muy espesa.
- Antiniebla trasero solo con niebla muy densa, del orden de 20 m de visibilidad, y apagarlo al salir del banco para no deslumbrar.
- Nunca luces largas. Las gotitas devuelven la luz hacia el conductor (efecto espejo) y se ve todavía menos.
- Velocidad y distancia adaptadas a lo que se ve: hay que poder detenerse dentro del tramo visible.
8.3 El río y el puerto
El puerto de Sevilla es el único puerto marítimo interior de España: los buques remontan unos 80 km de ría desde la desembocadura con práctico a bordo. En un canal estrecho, con curvas y tráfico en ambos sentidos, la visibilidad es un factor de seguridad de primer orden, y las nieblas densas que se forman sobre la propia ría y las marismas pueden obligar a demorar entradas, salidas y maniobras en la esclusa.
8.4 Agricultura
- Favorece enfermedades. Muchos hongos necesitan agua líquida sobre la hoja para infectar. En el repilo del olivo, la infección se produce entre 8 y 24 °C, con un óptimo próximo a 15 °C, y exige agua libre procedente de lluvia, rocío o niebla. Su principal periodo de infecciones es el invierno, la temporada de nieblas.
- Protege de las heladas. Una capa de niebla o de estratos detiene el enfriamiento nocturno del suelo; las noches de niebla rara vez son noches de helada intensa en el fondo del valle.
- Retrasa labores. El rocío y la niebla demoran las tareas de primera hora que necesitan la hoja o el fruto secos, como tratamientos o recolección.
8.5 Calidad del aire y salud
La inversión que sostiene la niebla actúa como una tapa: el humo de las calefacciones y del tráfico queda atrapado bajo ella y se concentra en el fondo del valle. Domínguez Bascón señaló para Córdoba que las inversiones son más frecuentes e intensas en invierno y en las horas nocturnas y matinales, cuando también son mayores las emisiones, y que esa coincidencia agrava la contaminación urbana. Las gotitas de niebla, además, disuelven gases y partículas. Para personas con asma o problemas respiratorios, el aire frío y húmedo de esas mañanas y la acumulación de contaminantes son motivos para evitar el ejercicio intenso al aire libre a primera hora.
8.6 La cara amable: una función hídrica discreta
La niebla es uno de los fenómenos más fotogénicos del valle: torres que emergen de un mar blanco, árboles desdibujados, aves inmóviles en la marisma. Tiene, sin embargo, una dimensión menos evidente. Mientras permanece sobre el terreno, modifica el intercambio de energía y de vapor entre la superficie y la atmósfera, moja la vegetación y retrasa el secado de las primeras horas del día. Sus efectos no se limitan, por tanto, a la reducción de la visibilidad.
En una región de clima mediterráneo como la baja Andalucía, marcada por un prolongado déficit de agua durante el verano y por una fuerte irregularidad de las lluvias, cualquier aporte de humedad que alcance los estratos superficiales del suelo o la vegetación merece atención. La niebla puede reducir durante algunas horas la demanda evaporativa: el aire se aproxima a la saturación, disminuye el déficit de presión de vapor entre la hoja y su entorno y la radiación solar que llega al suelo queda atenuada. Una superficie que amanece húmeda tarda más en secarse que otra expuesta desde primera hora al sol y al viento.
Conviene distinguir dos efectos. El primero es microclimático: la niebla mantiene elevada la humedad del ambiente y puede limitar temporalmente la pérdida de agua de plantas y suelos. El segundo es hidrológico: parte de sus gotitas puede quedar retenida sobre hojas, ramas y otros obstáculos y terminar llegando al terreno. Ninguno de los dos exige que un pluviómetro registre precipitación. Tampoco significa que todas las nieblas produzcan una aportación apreciable de agua al suelo.
En el Guadalquivir hay además una limitación estacional. Las nieblas de radiación más características aparecen de otoño a finales de invierno, cuando la temperatura y la evaporación potencial son relativamente bajas y los suelos pueden conservar humedad de lluvias anteriores. Durante el estiaje, precisamente cuando el agua sería más necesaria, las nieblas interiores son poco frecuentes. Por eso su papel debe entenderse como un complemento local del régimen de humedad, no como un recurso capaz de compensar la sequía estival ni como una cantidad que pueda añadirse sin más a los totales anuales de lluvia.
8.7 Precipitación horizontal: el agua que intercepta la niebla
Se denomina habitualmente precipitación horizontal al aporte de agua líquida transportada por el aire que queda interceptada por la vegetación o por otras superficies expuestas. El término se utiliza sobre todo en hidrología y en estudios de captación de niebla: no describe una lluvia que caiga verticalmente, sino la recogida de gotitas de nube o niebla desplazadas horizontalmente. Según las definiciones de la OMM, el depósito de gotitas de niebla y el rocío son hidrometeoros de depósito, distintos de la lluvia y la llovizna.
Las gotitas suspendidas siguen aproximadamente el movimiento del aire. Cuando encuentran una hoja, una rama, una malla o un obstáculo, una fracción impacta y queda adherida. Con el tiempo las gotas pequeñas se unen, forman gotas mayores y pueden deslizarse hacia el suelo. En un árbol, una parte alcanza el terreno como goteo desde la copa y otra desciende por el tronco. El volumen efectivamente recibido depende del tamaño y la concentración de las gotitas, de la duración de la niebla, del viento y de la estructura y orientación de la superficie interceptora.
En una aproximación elemental, el flujo de agua que atraviesa un plano perpendicular al viento es proporcional al contenido de agua líquida de la niebla (LWC) y a la velocidad del aire. Lo recogido representa solo una fracción de ese flujo, determinada por la eficacia de captación. Por eso una niebla muy densa y casi inmóvil no tiene por qué producir más goteo que otra menos opaca, pero mantenida durante horas por una corriente húmeda. La visibilidad informa de la extinción de la luz; por sí sola no permite calcular el agua interceptada.
Captación en la vegetación y limitaciones
La precipitación horizontal adquiere especial importancia en relieves expuestos a flujos húmedos y nubes bajas frecuentes, donde las copas interceptan de forma repetida gotas transportadas por el viento. En la fachada mediterránea de la Península se han realizado campañas con captadores de niebla para valorar esta aportación. Sus resultados muestran diferencias muy acusadas entre emplazamientos, especialmente según altitud, exposición y circulación del aire. Son antecedentes útiles para comprender el mecanismo, no cifras que puedan trasladarse al fondo del Guadalquivir, donde la niebla suele ser más somera, nocturna y asociada a vientos muy flojos.
La captación puede evaluarse mediante mallas orientadas al flujo de aire, colectores protegidos frente a la lluvia vertical y medidas de goteo o escurrimiento bajo la vegetación. Para separar el agua procedente de la niebla de la lluvia impulsada por el viento y del propio rocío hacen falta observaciones simultáneas de precipitación, humedad, viento, tiempo de humectación y, cuando sea posible, contenido de agua líquida en suspensión. Un pluviómetro convencional no representa adecuadamente el depósito sobre superficies verticales o vegetales.
No se dispone en este trabajo de una serie instrumental de captación de niebla en Sevilla que permita estimar su contribución anual en milímetros. Las frecuencias METAR y el análisis por satélite descritos en el capítulo 6 sirven para conocer la presencia y persistencia de niebla o estratos bajos, pero no son medidas de precipitación horizontal. Convertir días de niebla en un volumen de agua mediante una proporción fija daría una precisión aparente sin fundamento observacional.
8.8 El rocío: condensación sobre las superficies
El rocío es agua líquida que se forma directamente sobre una superficie cuando esta se enfría lo suficiente para condensar el vapor del aire que la rodea. A diferencia de la niebla, no requiere que aparezcan gotitas suspendidas ni que la visibilidad disminuya. La OMM distingue expresamente el rocío propiamente dicho del depósito de gotas ya existentes en la niebla.
El enfriamiento de las superficies
Durante una noche despejada, una hoja, una cubierta metálica o un tejado emiten radiación infrarroja y pueden adquirir una temperatura inferior a la del aire medido a dos metros. Si esa temperatura superficial desciende hasta el punto de rocío del aire próximo, el vapor condensa y aparecen gotas sobre el objeto. Por esta razón puede formarse rocío con una humedad relativa ambiental inferior al 100 %: la saturación se alcanza en la delgada capa de aire que está en contacto con la superficie fría, no necesariamente en toda la capa atmosférica de observación.
El cielo despejado, el viento escaso y una humedad suficiente favorecen el enfriamiento radiativo y la condensación. El suelo, las hojas y los materiales artificiales no se enfrían exactamente igual; por ello una misma noche puede dejar abundante rocío sobre la hierba, menos sobre el suelo desnudo y casi ninguno sobre una pared resguardada. La formación de gotas libera calor latente, que tiende a moderar el enfriamiento posterior de la superficie. Al salir el sol, gran parte del agua depositada puede evaporarse de nuevo sin llegar a infiltrarse.
El rocío puede coexistir con la niebla, pero no es consecuencia obligada de ella. Como se explicó en el apartado 2.10, ambos fenómenos participan en el intercambio nocturno de vapor y agua líquida. También conviene distinguir el rocío de la gutación, que es la expulsión de agua líquida por estructuras de la propia planta, y de la adsorción de vapor por partículas o poros del suelo, que puede aumentar su humedad sin producir gotas visibles. Cuando las superficies descienden por debajo de 0 °C intervienen además la escarcha y la congelación del agua depositada.
Una humedad pequeña, pero ecológicamente activa
El volumen de rocío de una noche suele ser modesto frente al de un episodio de lluvia. Su interés reside en la frecuencia y en el lugar de aplicación: moja hojas, musgos, líquenes y la superficie más externa del suelo, puede prolongar el tiempo de actividad de organismos sensibles a la desecación y modifica las condiciones en las que se desarrollan determinados microorganismos y enfermedades foliares. En ambientes mediterráneos, esos efectos pueden ser apreciables a escala de hoja o de microhábitat aunque no equivalgan a una recarga medible de los acuíferos.
Para estudiarlo no basta con registrar la humedad relativa. Son útiles la temperatura de la superficie y del aire, el punto de rocío, el viento, la nubosidad y el tiempo de humectación foliar; la cantidad acumulada exige además un captador o una medida gravimétrica adecuada. La observación visual del césped húmedo al amanecer permite reconocer el fenómeno, pero no distinguir siempre entre rocío, niebla depositada, agua retenida de lluvia anterior o gutación.
| Proceso | Origen inmediato del agua | Condición decisiva | Manifestación |
|---|---|---|---|
| Depósito de niebla | Gotitas líquidas ya suspendidas en el aire | Niebla sobre una superficie expuesta; transporte y captación de gotitas | Humectación, goteo desde hojas y ramas |
| Rocío | Vapor que condensa directamente sobre una superficie | Temperatura superficial igual o inferior al punto de rocío del aire próximo | Gotas sobre hierba, hojas, tejados y objetos |
| Adsorción de vapor | Vapor retenido por el suelo o por materiales higroscópicos | Propiedades de la superficie y estado higrométrico | Aumento de humedad sin gotas visibles |
En definitiva, la niebla, la precipitación horizontal y el rocío forman parte de los intercambios de agua que quedan fuera de la lluvia convencional. Su interés es real, pero de escala variable. En el valle del Guadalquivir pueden contribuir a la humectación de la vegetación y al mantenimiento temporal de ambientes húmedos; cuantificar cuánto agua útil aportan exige medidas específicas que, a diferencia de la climatología de visibilidad, todavía no forman parte del análisis presentado aquí.
Fuentes: OACI, Anexo 6 (categorías de aproximación); Gultepe et al. (2007); Domínguez Bascón (1995); Junta de Andalucía, *El repilo del olivo y del acebuche*; Motorpasión, la DGT y las luces antiniebla; horas bajo umbral: análisis propio de METAR 2012-2025. Para los apartados 8.6 a 8.8: OMM, depósito de gotas de niebla y rocío, Atlas Internacional de Nubes; Estrela, M. J. et al. (2008, 2019), Atmospheric Research; Agam, N. y Berliner, P. R. (2006), Journal of Arid Environments.
CAPÍTULO 9Observación y predicción
La niebla es uno de los fenómenos más difíciles de predecir con precisión. Su formación depende de diferencias de uno o dos grados y de vientos de pocos kilómetros por hora, a escalas que los modelos numéricos apenas resuelven. Por eso su predicción combina modelos, satélite, observación y reglas empíricas.
9.1 Observar la niebla
- Aeródromos. Emiten partes METAR cada media hora y partes especiales (SPECI) cuando la visibilidad cruza ciertos umbrales: son la mejor fuente para seguir una niebla casi minuto a minuto.
- Estaciones automáticas. Miden temperatura, humedad y viento; solo algunas disponen de visibilímetro. Sin visibilímetro no pueden detectar la niebla, aunque sí las condiciones que la favorecen.
- Cámaras web. Una cámara orientada a referencias situadas a distancias conocidas permite estimar la visibilidad en tiempo real.
- Referencias visuales. El observador puede crear su propia escala con edificios, torres o antenas de distancia conocida: si se ve una torre a 400 m pero no otra a 900 m, la visibilidad está entre ambas.
9.2 Ver la niebla desde el espacio
De día, la niebla aparece en las imágenes visibles como una superficie blanca, lisa y sin sombras que se adapta al relieve y se detiene contra las laderas (figura 4.1). De noche se recurre al infrarrojo: las gotitas de niebla emiten menos radiación a 3,9 µm que a 10,8 µm, de modo que la diferencia entre ambos canales delata las nubes bajas de agua. EUMETSAT combina esa diferencia con otras dos en el producto RGB de microfísica nocturna:
| Componente | Canales | Qué mide |
|---|---|---|
| Rojo | 12,0 − 10,8 µm | Espesor óptico de la nube |
| Verde | 10,8 − 3,9 µm | Fase y tamaño de las partículas |
| Azul | 10,8 µm | Temperatura de la superficie o de la cima |
En ese producto la niebla y las nubes bajas aparecen de color aguamarina o azul claro en ambientes templados y verde muy claro en ambientes fríos. Tiene dos limitaciones: no ve la niebla si hay nubes altas encima y no distingue una niebla de un estrato cuya base esté a 100 m.
9.3 Modelos y sondeos
Los modelos de área limitada de alta resolución que usa AEMET, como HARMONIE-AROME, y los modelos globales como el del Centro Europeo ofrecen variables de visibilidad, nubosidad baja y humedad cerca del suelo. Suelen acertar el escenario favorable, una noche anticiclónica, húmeda y en calma, pero fallan con frecuencia el lugar y la hora exactos. Los sondeos, observados o previstos, muestran la inversión y la humedad de la capa baja, que deciden el espesor y la persistencia de la niebla.
9.4 Avisos
En el Plan Meteoalerta de AEMET, las nieblas solo tienen nivel amarillo, con el criterio de nieblas densas, generalizadas y persistentes, sin umbral numérico por zonas. En aviación, los pronósticos de aeródromo (TAF) indican con grupos como TEMPO o BECMG cuándo se espera que la visibilidad baje por niebla y cuándo se recuperará.
9.5 Reglas prácticas para el observador
La diferencia entre temperatura y punto de rocío al anochecer es el mejor indicador sencillo. En las 1 679 noches de noviembre a febrero de 2012 a 2025, el aeropuerto de Sevilla amaneció con niebla en el 8,2 % de los casos, pero esa probabilidad cambia mucho según lo húmedo que esté el aire a las 20:00.

Con un grado o menos de diferencia a las 20:00, una de cada cuatro noches termina en niebla; con más de siete grados, menos de una de cada cincuenta. La regla no basta por sí sola, porque el viento y las nubes pueden frustrar la niebla incluso con aire casi saturado, pero filtra muy bien las noches en las que no hay que preocuparse.
Una segunda regla clásica de la predicción aeronáutica es la temperatura de cruce: si la mínima prevista para la noche es igual o inferior al punto de rocío de media tarde, el aire de superficie alcanzará la saturación. El 9 de enero de 2025 el punto de rocío de las 17:00 era de 12 °C y la mínima fue de 7 °C.
| Señal al atardecer | Qué indica |
|---|---|
| Presión alta o en ascenso, por encima de 1 020 hPa | Situación anticiclónica, propicia |
| Cielo despejado y previsión de que siga así | Enfriamiento nocturno eficaz |
| Viento en calma o inferior a 10 km/h | Mezcla débil; con calma total, más rocío que niebla |
| T − Td de 2 °C o menos a las 20:00 | Probabilidad de niebla alta |
| Lluvia en los dos o tres días anteriores | Suelo húmedo, más vapor disponible |
| Mínima prevista igual o inferior al punto de rocío de la tarde | Saturación casi segura |
| Tarde templada con brisa del suroeste en el bajo valle | Riesgo de niebla densa sin apenas frío |
Fuentes: EUMeTrain, *RGB Nighttime Microphysics Reference Guide*; AEMET, Plan Meteoalerta; análisis propio de METAR de LEZL.
CAPÍTULO 10La niebla en la cultura popular
Mucho antes de los satélites, agricultores, pastores y marineros leían la niebla como un aviso del tiempo. Esa observación acumulada durante siglos quedó en los refranes, en las palabras con que cada comarca nombra la niebla y en la literatura. Este capítulo la repasa y, donde es posible, la contrasta con los datos.
10.1 El refranero de la niebla
El refranero meteorológico español tiene decenas de refranes sobre la niebla. Muchos nacieron en el norte o en la meseta, donde la niebla es otra, y no todos sirven para el valle del Guadalquivir. Se pueden agrupar en tres familias: los que asocian la niebla al buen tiempo, los que la ven como aviso de lluvia y los que pretenden adivinar el año.
La niebla del buen tiempo
| Refrán | Qué hay detrás | ¿Se cumple en el valle? |
|---|---|---|
| Mañana de niebla, tarde de paseo | La niebla de radiación necesita anticiclón, cielo despejado y calma. Al disiparse deja una tarde soleada y tranquila. | Sí. En Sevilla se disipa casi siempre antes de las 13:00. |
| En habiendo niebla por la mañana, la tarde de paseo es galana | Variante de la anterior, con la misma base física. | Sí. |
| Niebla ratera, buen día espera | La niebla «ratera» es la que se arrastra a ras de suelo, la niebla baja de radiación: encima hay cielo despejado. | Sí: es el tipo más frecuente en las vegas. |
| Día de niebla, día de siesta, si no llueve o nieva | Los días de niebla son días de calma y poca actividad atmosférica. | En parte: la salvedad de la nieve sobra en el valle. |
La niebla que anuncia agua
| Refrán | Qué hay detrás | ¿Se cumple en el valle? |
|---|---|---|
| Si la niebla vence al sol, mal día te espera, pastor | Si la niebla no se disipa con el sol, la inversión es muy fuerte o un frente se acerca y la capa baja se va engrosando. | Sí, con matices (véase el recuadro). |
| Niebla en la sierra, agua en tierra | La «niebla» de las cumbres es nube: aire húmedo obligado a subir por el relieve o nubosidad baja de un frente que llega. | Sí, mirando a la Sierra Norte, a Grazalema o a la Sierra Sur. |
| Nieblas en alto, aguas en bajo | Variante de la anterior. | Sí. |
| La neblina del agua es madrina | La neblina y la llovizna preceden a menudo a la lluvia de un frente cálido: es la niebla frontal. | A veces. |
| Niebla de cerro en cerro, échale paja al becerro | Con los cerros cubiertos el tiempo será húmedo y frío, y el ganado comerá en el establo. | En las sierras, más que en la vega. |
La niebla que adivina el año
| Refrán | Qué hay detrás | ¿Se cumple en el valle? |
|---|---|---|
| Nieblas en marzo, lluvias en abril | Relaciona el tiempo de un mes con el del siguiente. | Sin base física demostrada. |
| Neblinas en marzo, aguas en mayo | Variante con un desfase aún mayor. | Sin base física demostrada. |
| Año de neblinas, año de harinas | Los inviernos con muchas nieblas suelen ser inviernos con lluvias, y un año húmedo favorece el cereal. | Plausible de forma indirecta: el 55 % de las nieblas de Sevilla llega en los tres días siguientes a una lluvia. |
| Teniendo niebla en Santa Catalina, año feliz en todo vaticina | Niebla a finales de noviembre (el 25), señal de tiempo anticiclónico. | Sin base para pronosticar el año. |
| En invierno neblina, y nieve por vecina | Propio de tierras frías del interior. | No: la nieve es excepcional en el valle. |
10.2 Las palabras de la niebla en Andalucía
El habla andaluza tiene un vocabulario rico para la niebla y la humedad de la noche. Buena parte quedó registrado en el Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía (ALEA), que Manuel Alvar, Antonio Llorente y Gregorio Salvador publicaron entre 1961 y 1973 a partir de encuestas en cientos de pueblos, con mapas dedicados a la niebla, la niebla húmeda, el banco de niebla, la llovizna y el rocío.
| Palabra | Qué designa | Dónde |
|---|---|---|
| Niebla, neblina | Niebla densa y niebla ligera | General |
| Bruma | Niebla, sobre todo la del mar | General; más frecuente en la costa |
| Calima, calina | Enturbiamiento seco del aire por polvo o calor | General |
| Taró | Niebla marina de verano | Costa de Málaga y el Estrecho |
| Boria | Niebla baja y húmeda | Cúllar-Baza (Granada) |
| Blandura | Niebla; en otros pueblos, rocío | Niebla en Gaucín (Málaga); rocío en Chipiona, Prado del Rey y Los Morales |
| Marea | Niebla; en otros pueblos, rocío | Recogida en el léxico andaluz; como rocío, en puntos de Jaén y Almería |
| Relente | Humedad fría de la noche | Andalucía oriental, sur de Córdoba y de Jaén |
| Rociada, rociá | Rocío | Málaga, este de Huelva, oeste de Sevilla, sur de Córdoba |
La lista muestra algo que la meteorología confirma: niebla, rocío y llovizna son parientes cercanos, agua que aparece en el aire o sobre las cosas sin caer como lluvia, y el habla popular a menudo los nombra con las mismas palabras.
10.3 Una niebla que no es niebla
La villa de Niebla (Huelva), amurallada a orillas del Tinto, no debe su nombre al fenómeno. Procede de un topónimo prerromano, Ilipula o Ilipla, que pasó a Elepla en época visigoda y a Labla en árabe; la forma actual quizá se fijó por asimilación popular con la palabra común. Los repertorios de toponimia subrayan que el significado original del nombre se desconoce. La villa dio nombre al condado de Niebla, señorío de los Guzmán desde el siglo XIV, y de él procede el de la comarca onubense de El Condado.

10.4 La niebla en las letras
La lengua usa la niebla como imagen de lo confuso: el diccionario recoge su sentido figurado de confusión u oscuridad que impide ver las cosas con claridad. La literatura la ha aprovechado en los dos sentidos. Gustavo Adolfo Bécquer, sevillano, abre su rima XV, publicada en 1871, con una imagen de la amada esquiva:
Cendal flotante de leve bruma, / rizada cinta de blanca espuma…
La bruma es aquí lo que se ve y no se puede atrapar. Miguel de Unamuno tituló Niebla (1914) su novela más conocida, la de Augusto Pérez, un personaje que descubre que es una invención de su autor: la niebla es la confusión en que vive hasta entonces.
10.5 La niebla en la mirada
La niebla ha sido siempre un recurso del paisaje y del arte: borra lo accesorio, aísla una torre o un árbol, iguala la luz. En Sevilla, la Giralda y la catedral asomando sobre la niebla del amanecer son una de las imágenes más buscadas por los fotógrafos en invierno, y la marisma de Doñana envuelta en bruma, con las aves inmóviles en el agua, es otro clásico. Para quien observa el cielo, esas mañanas tienen además una lectura: el valle está lleno de aire frío bajo una inversión, y por encima brilla el sol.
Fuentes: Díez Pascual, J. L., *La meteorología en el refranero*, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes; Universidad de Barcelona, Paremio-Rom; Martínez Kleiser, L. (1945), El tiempo y los espacios de tiempo en los refranes; Díaz Bravo, R. (2007), Estudio léxico del concepto «rocío» en Andalucía, Interlingüística, 17; Alvar, M., Llorente, A. y Salvador, G. (1961-1973), Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía; Toponimia Hispánica: Niebla; Bécquer, G. A., Rimas, XV; contraste de refranes: análisis propio de METAR de LEZL, 2012-2025.
DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIAAnexo A. La niebla del Guadalquivir en una página
| Aspecto | Valor o rasgo dominante |
|---|---|
| Definición | Visibilidad inferior a 1 km por gotitas de agua en suspensión; de 1 a 5 km, neblina |
| Tipo dominante | Radiación, a menudo con humedad atlántica traída por la brisa (advección-radiación) |
| Temporada | Octubre a marzo; máximo de diciembre a febrero |
| Días de niebla al año | Jerez 28,0; Granada Aeropuerto 21,4; Sevilla 18,7; Córdoba 15,7; Morón 15,6; Huelva 12,3; Jaén 6,4 (AEMET 1981-2010) |
| Por zonas en Sevilla (estimación) | Marismas 19-24; vega y campiña 15-19; capital 11-16; Aljarafe 11-14 |
| Variabilidad | Sevilla Aeropuerto, de 7 a 25 días según el año (2012-2025); sin tendencia significativa |
| Horas de niebla al año en Sevilla | Unas 53 (METAR 2012-2025) |
| Hora de máxima frecuencia | Entre las 6 y las 10, en torno a la salida del sol |
| Hora típica de disipación | Entre las 9 y las 12; máximo a las 10 |
| Duración de un episodio | 2 horas de mediana; 1 de cada 10 supera las 7 horas |
| Visibilidad durante la niebla | Mediana de 350 m; un tercio de las horas, por debajo de 200 m |
| Viento durante la niebla | 3 nudos (unos 6 km/h) o menos en el 83 % de las horas |
| Presión | Casi 3 de cada 4 días con niebla, 1 020 hPa o más |
| Lluvia previa | 55 % de los episodios, con lluvia en las 72 horas anteriores |
| Inversión térmica | Siempre presente en la niebla de radiación; tapa la capa fría y la contaminación |
| Mejor indicador sencillo | T − Td a las 20:00: con 1 °C o menos, probabilidad del 26 %; con más de 7 °C, del 2 % o menos |
| Aviso Meteoalerta | Solo nivel amarillo: nieblas densas, generalizadas y persistentes |
DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIAAnexo B. Glosario
| Término | Definición breve |
|---|---|
| Advección | Transporte horizontal de una propiedad del aire, como calor o humedad, por el viento |
| Alcance visual en pista (RVR) | Distancia a la que el piloto, desde el eje de la pista, ve sus marcas o luces |
| Alcance óptico meteorológico (MOR) | Distancia que debe recorrer un haz de luz para que su intensidad se reduzca al 5 %; base de la medida instrumental de la visibilidad |
| Calima | Suspensión de partículas secas que da al aire un aspecto opalescente (HZ) |
| Captación de niebla | Intercepción y recogida de gotas de niebla por una superficie expuesta; depende del viento, las gotitas y la geometría del obstáculo |
| Cencellada | Depósito de hielo formado por gotitas subfundidas de niebla al tocar objetos por debajo de 0 °C |
| Coeficiente de extinción | Fracción de luz que el aire elimina por unidad de distancia, por dispersión y absorción |
| Depresión del punto de rocío | Diferencia entre temperatura y punto de rocío (T − Td); mide la distancia a la saturación |
| Estrato | Nube baja en capa uniforme; una niebla que se levanta se convierte en estrato |
| Goteo de niebla | Agua de niebla interceptada por hojas y ramas que se reúne y cae posteriormente al suelo |
| Gutación | Salida de agua líquida desde el interior de una planta por estructuras especializadas, distinta del rocío |
| Isla de calor urbana | Exceso de temperatura de una ciudad respecto al campo, máximo en noches despejadas y en calma |
| Inversión térmica | Capa en la que la temperatura aumenta con la altura; frena la mezcla vertical |
| Litometeoro | Partículas sólidas y secas en suspensión que enturbian el aire: calima, humo, polvo |
| Lago de aire frío | Acumulación de aire frío nocturno en el fondo de un valle o una vaguada |
| METAR | Parte meteorológico rutinario de aeródromo, cada 30 o 60 minutos |
| Neblina | Suspensión de gotitas que reduce la visibilidad sin bajarla de 1 km (BR) |
| Niebla | Suspensión de gotitas que reduce la visibilidad horizontal por debajo de 1 km (FG) |
| Núcleo de condensación | Partícula sobre la que se condensa el vapor: sal, sulfatos, nitratos |
| Precipitación horizontal | Nombre hidrológico de la recogida de gotas de niebla o nube transportadas por el aire sobre superficies expuestas, especialmente vegetación |
| Punto de rocío | Temperatura a la que el aire se saturaría si se enfriara sin cambiar su contenido de vapor |
| Radiación de onda larga | Infrarrojo que emiten el suelo y la atmósfera; su pérdida enfría el suelo de noche |
| Rocío | Condensación directa del vapor del aire sobre una superficie que se ha enfriado hasta su punto de rocío |
| Saturación | Estado en que el aire contiene todo el vapor que admite a su temperatura (humedad relativa del 100 %) |
| Sobresaturación | Exceso de vapor sobre la saturación; en la niebla no suele pasar de una décima por ciento |
| Taró | Nombre popular de la niebla marina persistente del Estrecho y la costa malagueña |
| Temperatura de cruce | Punto de rocío de la tarde usado como umbral: si la mínima lo alcanza, hay saturación |
| Visibilidad | Mayor distancia a la que un objeto oscuro puede verse y reconocerse contra el cielo |
DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIAAnexo C. Método del análisis de datos
C.1 Partes de aeródromo
Las cifras originales proceden de los partes METAR de seis aeródromos: Sevilla (LEZL), Córdoba (LEBA), Jerez (LEJR), Morón (LEMO), Rota (LERT) y Granada (LEGR), obtenidos del archivo público de la Universidad Estatal de Iowa.
- Periodo. 2012-2025, catorce años completos con partes que incluyen el tiempo presente codificado. Los años anteriores se descartaron por cobertura incompleta.
- Muestreo. Un parte por hora, el del minuto 00, para no sobrerrepresentar los periodos con partes especiales. En el caso de estudio del capítulo 7 se usan todos los partes semihorarios.
- Definición de niebla. Visibilidad inferior a 1 000 m con FG en el tiempo presente, incluidos FZFG, BCFG y PRFG, y excluidos MIFG y VCFG.
- Frecuencias. Calculadas sobre las horas disponibles en cada mes y hora, de modo que los huecos de datos no reducen artificialmente las cifras. Las horas anuales se obtienen multiplicando esas frecuencias por las horas de cada mes.
- Episodios. Horas consecutivas con niebla, admitiendo un hueco de una hora.
- Tendencia. Prueba no paramétrica de Mann-Kendall sobre los días anuales con niebla y pendiente por mínimos cuadrados.
- Probabilidad condicionada. Noches de noviembre a febrero con parte de las 19 UTC (20:00 hora oficial); niebla si aparece en algún parte hasta las 11 UTC del día siguiente.
- Hora. Hora oficial peninsular, con el cambio de horario de verano.
- Limitaciones. Un aeródromo es un punto; la niebla puede estar a pocos kilómetros sin aparecer en el parte. Córdoba tuvo periodos de cierre nocturno con menos partes. Los días de niebla de AEMET y los del análisis METAR no son comparables por método.
C.2 Imágenes de satélite
- Datos. Imágenes diarias en color real del sensor MODIS del satélite Terra (capa MODIS_Terra_CorrectedReflectance_TrueColor del servicio GIBS de la NASA), de octubre a marzo entre 2012 y 2025, para el recuadro 6,45-4,95° O y 36,95-37,85° N, a unos 220 m por píxel. Se usaron 2 313 imágenes válidas.
- Detección. En cada punto de muestra se evaluó un cuadrado de 7 × 7 píxeles (unos 1,5 km de lado). Un píxel se considera blanco si su brillo medio supera 165 sobre 255 y la diferencia entre sus canales de color es menor de 45. Una zona está cubierta si al menos la mitad de sus píxeles lo están.
- Validación. Frente a los partes del aeropuerto de Sevilla entre las 10 y las 11 UTC, el método detectó el 75 % de las mañanas con niebla o techo de nubes por debajo de unos 450 m, y marcó como cubiertas el 14 % de las mañanas sin nubes bajas, en buena parte por nubes medias y altas. En Morón, los valores fueron del 72 % y el 12 %.
- Selección de mañanas de valle. Días con presión media de 1 018 hPa o más y sin lluvia en el aeropuerto hasta las 11 UTC, y con los puntos de control de Sierra Morena y de la Sierra Sur despejados (menos del 20 % de píxeles blancos). Así se eliminan casi todas las nubes de origen frontal.
- Incertidumbre. Intervalos del 10 al 90 % obtenidos remuestreando 2 000 veces inviernos completos, para respetar la dependencia entre días consecutivos.
- Limitaciones. El paso del satélite, hacia las 11:30, solo capta las nieblas que persisten a media mañana; el satélite no distingue una niebla de un estrato bajo; y la deriva de la órbita de Terra en los últimos años retrasa algo la hora de paso. Por eso el resultado se usa solo para comparar zonas entre sí y no como recuento absoluto de días de niebla.
DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIAAnexo D. Bibliografía y fuentes
- AEMET. Valores climatológicos normales, 1981-2010. Estaciones de Sevilla Aeropuerto, Córdoba Aeropuerto, Morón de la Frontera, Jerez Aeropuerto, Huelva Ronda Este, Jaén y Granada Aeropuerto.
- AEMET (2010). *Guía MET. Información meteorológica aeronáutica*, 8.ª edición.
- Agam, N. y Berliner, P. R. (2006). Dew formation and water vapor adsorption in semi-arid environments: a review. Journal of Arid Environments, 65(4), 572-590.
- Alvar, M., Llorente, A. y Salvador, G. (1961-1973). Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía. Granada: Universidad de Granada y CSIC.
- Bécquer, G. A. (1871). Rimas, en Obras. Madrid.
- Bolton, D. (1980). The computation of equivalent potential temperature. Monthly Weather Review, 108, 1046-1053.
- Díaz Bravo, R. (2007). Estudio léxico del concepto «rocío» en Andalucía: análisis de un mapa lingüístico del ALEA. Interlingüística, 17.
- Díez Pascual, J. L. *La meteorología en el refranero*. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
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- EUMeTrain. *RGB Nighttime Microphysics. Reference guide*.
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- Estrela, M. J., Corell, D., Valiente, J. A., Azorín-Molina, C. y Chen, D. (2019). Spatio-temporal variability of fog-water collection in the eastern Iberian Peninsula: 2003-2012. Atmospheric Research, 226, 87-101.
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- Gultepe, I., Tardif, R., Michaelides, S. C. et al. (2007). Fog research: a review of past achievements and future perspectives. Pure and Applied Geophysics, 164, 1121-1159. doi:10.1007/s00024-007-0211-x.
- Iowa State University, Iowa Environmental Mesonet. Archivo de observaciones ASOS/METAR.
- Junta de Andalucía. *El repilo del olivo y del acebuche*.
- Koschmieder, H. (1924). Theorie der horizontalen Sichtweite. Beiträge zur Physik der freien Atmosphäre, 12, 33-53.
- Mapzen / Tilezen. Terrain Tiles (formato Terrarium), AWS Open Data; modelo digital de elevaciones a partir de SRTM y otras fuentes.
- Martínez Kleiser, L. (1945). El tiempo y los espacios de tiempo en los refranes. Madrid.
- Organización de Aviación Civil Internacional. Anexo 6 al Convenio sobre Aviación Civil Internacional, Operación de aeronaves, y Doc 9365, Manual de operaciones todo tiempo.
- Organización Meteorológica Mundial (2017). *Atlas Internacional de Nubes*: niebla, niebla frente a neblina, calima y tipos de niebla.
- Organización Meteorológica Mundial. Atlas Internacional de Nubes: depósito de gotas de niebla y rocío propiamente dicho.
- Organización Meteorológica Mundial. Guía de instrumentos y métodos de observación (OMM-n.º 8), capítulo sobre la medición de la visibilidad.
- Sachweh, M. y Koepke, P. (1995). Radiation fog and urban climate. Geophysical Research Letters, 22, 1073-1076. doi:10.1029/95GL00907.
- Universidad de Barcelona. Paremio-Rom, refranero meteorológico.
- Unamuno, M. de (1914). Niebla. Madrid: Renacimiento.
- Vautard, R., Yiou, P. y van Oldenborgh, G. J. (2009). The decline of fog, mist and haze in Europe during the last 30 years: a warming amplifier? Nature Geoscience, 2, 115-119.
- Viñas, J. M. *Tipos y nombres de nieblas*.
DOCUMENTACIÓN COMPLEMENTARIAAnexo E. Créditos de las imágenes
Todas las fotografías tienen licencias libres que permiten su uso en web, incluido el comercial, siempre que se cite al autor y la licencia y, en las CC BY-SA, que las obras derivadas se compartan con la misma licencia. Las figuras de datos, los diagramas y las fórmulas son de elaboración propia.
| Figura | Autor | Licencia | Original |
|---|---|---|---|
| Portada y 4.1. Satélite, 10 de enero de 2025 | NASA EOSDIS, Worldview/GIBS (MODIS Terra) | Dominio público | NASA Worldview |
| 0.1. Catedral de Sevilla con niebla | Ana Rey | CC BY-SA 2.0 | Wikimedia Commons |
| 3.3. Niebla en Córdoba | Rex Ringo | CC BY-SA 4.0 | Wikimedia Commons |
| 3.5. Jaén con niebla | Macarrones | CC BY-SA 4.0 | Wikimedia Commons |
| 3.7. Flamencos en la niebla, Doñana | Agustin de Sanluca | CC BY-SA 3.0 ES | Wikimedia Commons |
| 3.10. Niebla de evaporación sobre el río Ohio | William Alden | CC BY-SA 2.0 | Wikimedia Commons |
| 3.13. Sierra del Pinar | Davidruiz91 (David Ruiz Mateos) | CC BY-SA 4.0 | Wikimedia Commons |
| 3.15. Cencellada en la Sierra de Guadarrama | Carlos Teixidor Cadenas | CC BY 4.0 | Wikimedia Commons |
| 3.16. Calima en Almería | Eduardo Milla | CC BY-SA 4.0 | Wikimedia Commons |
| 4.2 y 4.3. Relieve y perfiles (datos de elevación) | Mapzen / Tilezen Terrain Tiles (SRTM y otras fuentes) | Datos abiertos con atribución | AWS Open Data |
| 6.4. Puntos de muestreo (fondo) | NASA EOSDIS, GIBS (MODIS Terra) | Dominio público | NASA GIBS |
| 8.1. Panel de bancos de niebla | Emilio J. Rodríguez Posada | CC BY-SA 2.0 | Wikimedia Commons |
| 10.1. Puerta de Sevilla, Niebla | Álvaro Berc | CC BY 2.0 | Wikimedia Commons |